Lejos del hogar, en plenas vacaciones, no esperaba encontrarme cara a cara con mi propio espectro. Nadie me avisó para prepararme física y mentalmente. Por eso, fiel a mi prudente cobardía o cobarde prudencia, me alejé corriendo de la aparición, sin volver la vista atrás.
¿O era yo mismo el fantasma?
5 comentarios:
Hay que viajar mucho para encontrarse de verdad.
Por más que corras, una vez encontrado, te perseguirá de por vida!
Besos
Los fantasmas propios nos persiguen, no puedes alejarte de ellos alejándote de tu hogar, hay que espantarlos de tu mente.....todos tenemos fantasmas en la nuestra y yo más
Depende, ¿siguen viendo tu reflejo en el espejo?
Besicos
A veces todos somos algo fantasmas, que no espectros. ¡Quien lo puede evitar!
Salu2.
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