En la vieja ciudad,
en sus pétreas esquinas
reina la vanidad.
Alivianse vejigas
en plena oscuridad
y las mentes vacías
dejan la suciedad;
tantas balas perdidas
y la virginidad
de las almas heridas.
Absurda sociedad,
con luces nos fascinas
y escondes la verdad:
tristeza en las pupilas,
traición y falsedad.
4 comentarios:
Como en La Regenta clariniana hay una Vetusta de trastienda. Tras las luces y en cada sorbo de caipiriña o de gin naranja hay el agrio sabor del limón, hay sombras que ocultas conforman la realidad de una ciudad quizá necesitada de algo más que la alegría superficial del chiringuito y de los fuegos de artificio...Comparto el sentido de tus versos. Salu2.
Tras el telón queda el verdadero escenario, donde se acumulan todos los cambios de decoración que por tiempos nos fascinaron, hoy ajados por la desazón al descubrir el enrevesado ardid que los hizo brillar.
Son las pupilas que miran las que deberían brillar.
Besos.
A pesar de que tienes mucha razón, yo he romper una lanza por la limpieza de Oviedo. Los días de jolgorio y desmadre se pasan y todo vuelve a la normalidad.
Salu2.
Aceptémoslo. Todo es falso.
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